Llegó el Mundial
Vladimir Hernández y Héctor Riazuelo
Enviados especiales a Gelsenkirch y Munich
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Llegó el día del evento deportivo más importante del mundo.
Munich como Gelsenkirchen son las ciudades alemanas encargadas de abrir la fiesta del fútbol global que se realiza cada cuatro años, con la primera escogida como el escenario de la fastuosa ceremonia inaugural que suele acompañar estos eventos.
Entre los actos, la presentación del artista austriaco Andre Heller, quien creó una mezcla cultural germana folklórica y contemporánea, con el objetivo de demostrar la diversidad del país.
También hubo espacio para las piezas tradicionales de Bavaria, que incluyen látigos de 20 metros de largo, cuyo manejo es considerado un arte en esta región sur del país, y para el Hip-Hop, con el cantante local Niels Robitzky, quien prefiere que lo llamen "Tormenta" (no confundirse con la integrante de los X-Men).
Campeones
Una vez concluidas las muestras culturales, la modelo Claudia Schiffer y Pelé presentaron el trofeo que 32 selecciones disputarán hasta el 9 de julio, y dieron paso a un desfile de los 158 campeones del mundo que aún sobreviven al inclemente paso del tiempo.
Con eficiencia germana se marco el inicio de la ceremonia para las 16:23 minutos de la tarde, ni uno más ni uno menos.
A las 16:55 con 33 segundos, según el cronograma, todos debían desalojar el estadio de Munich para que los jugadores de Costa Rica y Alemania pudieran dedicarse a lo que vinieron.
Relaciones calurosas
En las dos ciudades donde comienza el Mundial es imposible no enterarse de que llegó la hora del torneo.
Munich es un desfile de hinchas de diferentes países, pero también de periodistas, camarógrafos, fotógrafos y de funcionarios de seguridad.
Entre las delegaciones, la mexicana es considerada una de las más numerosas y se estima que se vendieron unas 35.000 entradas para los visitantes de este país, quizás sólo por detrás de los ingleses y los anfitriones.
No se puede dar dos pasos fuera de las rutas habituales y las inspecciones son más frecuentes que las visitas al baño, para todos los que ya se encuentran dentro de las sedes mundialistas.
Idioma común
Para suerte de los visitantes a Alemania, el clima se puso su mejor rostro y tras un comienzo de semana frío, este viernes la temperatura se encuentra en el otro extremo, poniendo a prueba unos pocos utilizados equipos de aires acondicionados.
En Gelsenkirchen, entre tanto, se forman grupos en las calles, los autos pasan con sus banderas respectivas y las pantallas gigantes están listas para el primer partido de su selección.
Además de alemanes, también hay decenas de polacos y ecuatorianos que, bandera en mano, calientan el ambiente en la ciudad para el partido de este viernes en la noche.
En las afueras del estadio, los hinchas de ambos países aprovechan para tomarse fotos, brindar con cervezas frías y tratar de saltarse las barreras culturales, ya que el español y el polaco no ofrecen muchas ventajas.
Frente a las taquillas, tanto en Munich como en Gelsenkirchen, están los esperanzados buscando entradas. El precio a pagar: entre 1.000 y 1.500 euros, si consiguen.
Rueda la pelota
En el estricto término deportivo, es la segunda vez que Alemania inaugura un Mundial en Munich, tras hacerlo en 1974, año que también ganó la copa.
Los alemanes se miden a los costarricenses, ambos con el mismo objetivo de iniciar con el pie derecho las aspiraciones en el torneo. Nadie llega al Mundial pensando que no puede ganar, pero los germanos aspiran a llevárselo todo, mientras que los "ticos" buscaran llegar lo mas lejos que puedan.
Estos dos conjuntos se han medido dos veces en campeonatos del mundo sub-20, en los que Costa Rica ha vencido en igual número de oportunidades y ahora buscara la victoria con su selección de mayores.
El segundo encuentro del día, entre ecuatorianos y polacos, exhibe dos estilos diferentes del balompié.
Los primeros, típicos sudamericanos, prefieren el balón a ras del suelo y el toque rápido; los segundos buscaran por los aires hacer imponer su altura.
Polonia presenta un conjunto de jugadores en el que el más bajito puede ser más alto que la mayoría del plantel de Ecuador, pero como señalo a BBC Mundo César Méndez, volante de creación de los sudamericanos, "la pelota es redonda, cualquier cosa puede pasar".