Castro: "De ánimo me encuentro bien"

Fernando Ravsberg
BBC Mundo, La Habana

El presidente cubano, Fidel Castro, dijo en un nuevo comunicado que de ánimo se encuentra "perfectamente bien", pero que en las actuales circunstancias su salud es un "secreto de Estado".

El nuevo mensaje del mandatario cubano fue leído este martes en la televisión de su país.

"Yo no puedo inventar noticias buenas porque no sería ético y si las noticias fueran malas el único que va a sacar provecho es el enemigo. En la situación específica de Cuba, debido a los planes del Imperio, mi estado de salud se convierte en un secreto de Estado que no puede estar divulgándose constantemente y los compatriotas deben comprender eso.

"No puedo caer en el círculo vicioso de los parámetros de salud que constantemente a lo largo del día se mueven. Puedo decir que es una situación estable pero una evolución real del estado de salud necesita el transcurso del tiempo. Lo más que podría decir es que la situación se mantendrá estable durante muchos días antes de poder dar un veredicto.

En la situación específica de Cuba, debido a los planes del Imperio, mi estado de salud se convierte en un secreto de Estado
Fidel Castro
"Estoy muy agradecido por todos los mensajes de nuestros compatriotas y de muchas personas en el mundo. Lamento haberle causado tanta preocupación y molestia a los amigos en el mundo. De ánimo me encuentro perfectamente bien.

Lo importante es que en el país todo marcha y marchara perfectamente bien. El país esta preparado para su defensa por las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el pueblo.

Nuestros compatriotas lo conocerán todo a su debido tiempo como paso cuando mi caída, hay que luchar y trabajar".

"El fin de Fidel está lejos"

Poco antes, el presidente del parlamento cubano, Ricardo Alarcón de Quezada, le había asegurado a los medios de prensa nacionales que "el líder cubano peleará siempre hasta el último instante. Pero ese último instante está bien lejos".

El líder cubano peleará siempre hasta el último instante. Pero ese último instante está bien lejos
Ricardo Alarcón, presidente del parlamento cubano
Esa fue la primera declaración oficial que aparece en la prensa después de la proclama escrita por Fidel Castro en la que anunciaba que entregaba de forma provisional y por razones de salud todos sus cargos.

Los cargos políticos y militares más importantes fueron transferidos a su hermano, el general Raúl Castro, sobre quien se especula en la prensa internacional que podría promover una apertura económica.

Sin embargo, la mayoría de las personas que entrevisté en las calles de La Habana me aseguraron que no habrá cambios en el país.

Unos lo decían felices y otros con resignación pero casi todos coincidían.

"El mismo fervor"

"Nada cambiará con Raúl, es lo mismo: el mismo pensamiento, la misma forma de actuar y el mismo fervor revolucionario que es lo que hace falta ahora", le dijo a BBC Mundo Doménech Reina.

Hanoi Puerto Leiva, un veinteañero que esperaba el autobús, comparte esta idea: "Aunque él esté enfermo nada va a cambiar, todo va a seguir igual, son los mismos ideales por la paz, por una revolución libre".

También opina igual la líder opositora Marta Beatriz Roque: "No creo que haya ningún cambio, sólo un aumento de la represión contra los disidentes, como ocurre ya en mi casa que está rodeada de agentes de la seguridad".

Un gobierno de Raúl Castro sería distinto al de Fidel (...) Sería distinto en todos los sentidos porque son dos personalidades muy diferentes
Vladimiro Roca, presidente del ilegal Partido Socialdemócrata
No obstante, Vladimiro Roca, ex militar y presidente del ilegal partido socialdemócrata, pone la nota discordante a este supuesto inmovilismo que espera la mayoría de los cubanos.

"Un gobierno de Raúl Castro sería distinto al de Fidel", afirmó.

"Sería distinto en todos los sentidos porque son dos personalidades muy diferentes", dijo Roca y agregó que "la efectividad económica de las Fuerzas Armadas, por ejemplo, es mucho mayor que la de cualquier otro sector del país".

En esto coincide con la opinión de Brian Latell, especialista de la CIA sobre Cuba, quien define a Raúl como un comunista pragmático que apostará por abrir la economía manteniendo la mano dura en lo político.

Y podría realizar casi cualquier cambio si logra afirmarse en los cargos que le cedió su hermano: primer secretario del Partido Comunista, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas y Presidente de la República.

El camino al poder

Claro que para consolidarse en el poder deberá aprender a lidiar con un Partido Comunista en cuya cúpula conviven diferentes tendencias, que hasta ahora eran controladas por el carisma y el liderazgo del comandante Fidel Castro.

El Partido Comunista Cubano (PCC) es por la constitución de la república la fuerza rectora de la sociedad, lo que lo convierte en un poderoso aparato de poder cuyos hilos manejan hoy casi exclusivamente los sectores más ortodoxos.

Cualquier intento de liberalización económica chocaría con estos sectores que buscan mantener una economía lo más estatizada posible.

En este sentido, los cargos en el PCC son mucho más importantes que los mismos cargos de gobierno o del parlamento. El buró político del partido es en realidad la verdadera dirección del país.

El propio Raúl Castro lo reconoció recientemente cuando expresó en un discurso que "solamente el PCC puede ser el digno heredero de la confianza que los cubanos han depositado en su líder".

Sin embargo, Raúl tiene a su favor el control de los aparatos militares, dirigidos casi exclusivamente por generales que están bajo su mando desde que eran unos jovencitos alzados en la Sierra Maestra.

Él mismo ostenta el cargo de ministro de la Defensa mientras que unos de sus más fieles aliados desde hace medio siglo, el general de cuerpo de Ejército, Abelardo Colome Ibarra, es el actual ministro del Interior.

Esta es la encrucijada que enfrenta Raúl Castro en su ascenso al poder y estos son los factores que influirán de forma determinante en las medidas que tome mientras se mantenga al frente del país.