Morales de visita en Cuba
Simon Watts
BBC

El presidente electo de Bolivia, Evo Morales, llegó a Cuba este viernes en su primera visita al extranjero después de la histórica victoria obtenida en las elecciones nacionales del 18 de este mes.

Morales, quien el próximo mes se convertirá en el primer presidente indígena de Bolivia, fue recibido en la capital cubana por el presidente cubano Fidel Castro

La visita a La Habana es la primera de una serie que realizará Morales antes de asumir la presidencia de Bolivia el 22 de enero de 2006.

Como señal de la estrecha relación entre Cuba y el nuevo gobierno de Bolivia, Castro envió su jet privado para recoger a Morales y llevarlo a La Habana por 24 horas.

Se espera que la reunión entre ambos estará marcada por la retórica contra las políticas del gobierno de EE.UU. y el llamado por la unidad de América Latina, un mensaje que cada día gana más apoyo en una región donde los pobres han visto poco beneficio de las políticas de libre mercado, que son introducidas con el apoyo de Washington.

Admiración y placer

Después de su victoria electoral, Morales dijo que admiraba la lucha anti imperialista de Fidel Castro, a la vez que Cuba expresó su placer ante el logro de un nuevo aliado.

Aparte de la retórica, Castro podría también ofrecer ayuda práctica mediante el envío de los bien entrenados médicos cubanos que de hecho ya trabajan en países como Venezuela.

La Habana es la primera parada de Morales de una larga lista de países que tiene programado visitar antes de su juramentación.

Su gira también incluye a Sudáfrica y China, pero no a Estados Unidos, que ha sido un puerto de escala vital para los presidentes bolivianos anteriores.

De todas maneras, Morales habría recibido una fría bienvenida dada la entrevista que concedió a al-Jazeera, en la que acusó al presidente de EE.UU. George W. Bush de "practicar el terrorismo en Irak".

También dijo que la Casa Blanca había lanzado una "campaña sucia" para tratar de impedir que ganara las elecciones.

Mientras, funcionarios estadounidenses aseguraron que juzgarán a Morales según sus acciones y no sus palabras.

Pero no hay dudas de que a Washington le preocupa un político que se ha definido a sí mismo como "una pesadilla para Estados Unidos".