Bolivia se juega la democracia
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Hernando Álvarez
Enviado especial a Bolivia
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En Bolivia lo importante no es lo que suceda este domingo en las elecciones generales, sino el día después.
Y es que, más allá de quién consiga el triunfo en las urnas -el líder cocalero Evo Morales o el conservador Jorge Quiroga, para hablar sólo de los dos con más opción- la pregunta que hay que hacerse es cómo podrá gobernar el eventual ganador.
El país está polarizado ante dos propuestas disímiles. Por el momento las encuestas dan como ganador a Morales, de 46 años. Su discurso es nacionalista, antiimperialista y anticapitalista. Propone nacionalizar los hidrocarburos, legalizar el cultivo de la hoja de coca y la creación de una Asamblea Nacional Constituyente que cambie el orden político del país.
En el otro lado de la orilla está Jorge Quiroga, más conocido como "Tuto" y quien a sus 45 años se ha convertido en la esperanza de los sectores conservadores que aplaudieron su desempeño en la presidencia, cuando tomó las riendas del país por sucesión constitucional entre 2001 y 2002 tras la renuncia por enfermedad de Hugo Bánzer.
Quiroga defiende la economía de mercado y ofrece conseguir la condonación de la deuda externa gracias a sus buenas relaciones con la comunidad internacional.
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Detrás de Evo Morales están los sindicatos autoritarios, casi de corte estalinista. Y detrás de Quiroga están sectores empresariales y terratenientes tan conservadores y autoritarios como los otros
Carlos Toranzo, analista
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Apuesta por la integración de Bolivia en los mercados mundiales y también habla de la nacionalización de los hidrocarburos, aunque hace la diferencia al referirse "a la nacionalización de los beneficios de los hidrocarburos".
En lo único que coincide con su oponente, es en la creación de una Asamblea Nacional Constituyente.
Las propuestas están sobre la mesa y de lo que no parece haber duda es que ninguno de los dos obtendrá este domingo la mayoría, por lo que será el Congreso quien decida en enero próximo quién será el nuevo presidente, como lo establece la constitución boliviana y como ha sucedido en las últimas cuatro elecciones presidenciales en este país.
El de más votos, gana
Pero la decisión que tome el Congreso no será el problema, pues muchos acá toman por descontado que en esta ocasión el cuerpo legislativo no decidirá, como en el pasado, con base en las alianzas políticas que puedan surgir después de los comicios.
Según le dijo a BBC Mundo el analista político Carlos Toranzo, coordinador de proyectos de la fundación Friedrich Ebert en Bolivia, esta vez el país vive una realidad política que no hace viable este sistema.
"Hoy tengo la impresión de que la ley es la misma pero la sociología y la ciencia política nos dicen otra cosa. Si Evo Morales gana la elección, el Congreso no podrá decidir en contra de él. Si Quiroga gana, tendrá mayoría parlamentaria suficiente como para coronarlo presidente", explica Toranzo.
"El problema no es elegir, ni a quién se elige, sino cómo va a poder gobernar el próximo presidente en condiciones de gobernabilidad", agrega Toranzo.
Y es que hay que tener en cuenta que este domingo no sólo se elige al presidente sino también al cuerpo legislativo y a las prefecturas (gobernaciones), que se eligen por primera vez por sufragio universal.
Y ¿quién podrá gobernar?
En este sentido, si las encuestas no se equivocan, Evo Morales ganará pero no obtendrá la mayoría parlamentaria y las prefecturas quedarán en manos de los conservadores.
Esto implica que habrá un ejecutivo enfrentado al legislativo y a las regiones, para no hablar de los sectores empresariales que desde ya han manifestado su intención de conspirar contra un posible futuro gobierno de Morales.
Por otro lado, si gana Quiroga, tendrá la mayoría parlamentaría y las prefecturas nacionales, pero se verá enfrentado a los sectores sociales que han prometido sacar la gente a la calle para obstaculizar su gobierno.
Para ponerlo en palabras del analista Toranzo, "detrás de Evo Morales están los sindicatos autoritarios, casi de corte estalinista. Y detrás de Quiroga están sectores empresariales y terratenientes tan conservadores y autoritarios como los otros".
Esto para no hablar de los eventuales problemas que podría llegar a tener Evo Morales con los sectores más radicales de la izquierda boliviana, pues como bien apunta Toranzo, no hay que olvidar que "las izquierdas matan a las izquierdas, como ya sucedió en los gobiernos de Juan José Torres de 1971, de Hernán Siles Zuazo de 1982-1985 y recientemente con Carlos Mesa".
Un panorama desolador
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Lo que pasa es que acá no se ha logrado entender que en democracia quien llega al poder debe tener el derecho de gobernar y la oposición el derecho de fiscalizar. Pero no tener el derecho de conspirar y sacar al gobierno que ha sido electo
Carlos Toranzo
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"Acá lo que está en juego es mantener la democracia porque hay mucho antojo de evitar el gobierno del otro por vías no democráticas", agrega Toranzo.
"Lo que pasa es que acá no se ha logrado entender que en democracia quien llega al poder debe tener el derecho de gobernar y la oposición el derecho de fiscalizar. Pero no tener el derecho de conspirar y sacar al gobierno que ha sido electo", concluye.
El análisis describe un panorama desolador para el país después de estas elecciones generales.
Sin embargo, muchos acá creen en lo que alguna vez dijo una representante de las Naciones Unidas en Bolivia, la inglesa Margaret Anstee, "Bolivia es un país especialista en correr hacia el abismo, pero rara vez da el último paso."