La crisis diplomática entre México y Venezuela pica y se extiende.
Las declaraciones del presidente venezolano Hugo Chávez, en las que llamó "cachorro del imperio" a su homólogo mexicano Vicente Fox, por su actuación en la reciente Cumbre de las Américas, no cayeron bien en el gobierno de México.
La reunión sostenida entre el embajador venezolano en México, Vladimir Villegas y Alejandro García, director para América Latina y el Caribe de la cancillería mexicana, no cerró el capítulo.
Apenas unas horas después de esa reunión, la Secretaría de Relaciones Exteriores emitió un comunicado diciendo que "las explicaciones ofrecidas por el embajador Villegas no resultaron satisfactorias".
Fuentes cercanas a la diplomacia mexicana revelaron que el canciller Derbez se molestó porque al tratar de comunicarse con su colega Alí Rodríguez en Caracas para aclarar la situación, este no le respondió la llamada.
Vladimir Villegas Polkaj, embajador de Venezuela en México, concedió esta entrevista exclusiva a BBC Mundo para plantear la posición de su país frente a la disputa verbal.
¿Embajador, de qué se trata este impasse con México?
Creo que se trata de un hecho corriente en las relaciones internacionales, en el cual prevalecen puntos de vista diferentes sobre un tema específico, en este caso sobre el ALCA.
Hay posiciones encontradas sobre la forma de abordar el proceso de integración en América Latina, cómo debe realizarse, con quién, en qué condiciones, en qué momento.
Pero, hay quienes piensan que esto no es razón suficiente como para que el presidente Chávez dijera lo que dijo y llamara al presidente Fox "cachorro del imperio" y que además lo haga a destiempo.
Yo creo que las respuestas que cada gobierno da a cada situación se dan en el marco de un análisis particular y cada gobierno, cada jefe de estado evalúa el momento, el lugar y la forma cómo debe decir las cosas.
Por supuesto, cada quien saca la conclusión que considere conveniente, pero a todas luces, ha habido una respuesta a un hecho.
Quizá a veces las respuestas apresuradas no son convenientes. Me refiero a las respuestas del presidente Fox.
En todo caso, es cuestión de impresiones. Cada quien puede sacar las conclusiones que quiera.
¿A que cosas concretamente se está refiriendo usted que hayan ofendido al presidente Chávez y le hayan obligado a responder de esta forma?
En primer lugar yo quiero decir lo que he venido repitiendo a lo largo de este episodio. Yo no quiero volver al pasado ni tampoco llevé a la reunión con la cancillería mexicana un espejo retrovisor.
La idea es ver hacia adelante, pero por supuesto hay testimonios suficientes que reflejan una realidad.
Esto no lo comenzó el presidente Chávez, y no quiero seguir ahondando en ese aspecto, pero evidentemente eso es una verdad del tamaño del sol.
¿Cree usted que es cierta la frase que utilizó el presidente Chávez, que Fox es un "cachorro del imperio" ?
Mira, yo no tengo intenciones de interpretar las declaraciones del presidente Chávez, y sobre el particular lo que puedo decirte es lo que creo debe decir un embajador.
Yo soy representante del gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y la política exterior, de acuerdo al mandato constitucional, la expresa y la dirige el jefe de estado, y por supuesto, él es el responsable de esa política exterior.
¿Le parece a usted que fue una expresión muy dura?
Bueno, es una cuestión de valoración, porque contra el presidente Chávez, no sólo en esta ocasión sino en muchas otras, se han dicho cosas muy duras también.
Hay que evaluar también el contexto. No se puede sacar con una pinza una declaración y decir que es dura. Hay que ver cuáles fueron los antecedentes.
Colocar el grabador y retroceder la cinta de este episodio, no es lo más conveniente. Retrocede tú la cinta, y escucha lo que se ha dicho del presidente Chávez y saca tus propias conclusiones.
¿Diría usted que se trató de una represalia del presidente Chávez por las ofensas que, según lo que usted dice, se le han hecho a su persona también?
No, el presidente Chávez no actúa por represalia. El presidente Chávez actúa siguiendo su condición de jefe de Estado y dando las respuestas que considera adecuadas a cosas que se han dicho o cosas que ocurren.
En las calles de esta ciudad hoy he escuchado a muchas personas decir que, a pesar de que quizás el presidente Fox se pueda merecer los calificativos usados por Chávez, aún así la frase les parece muy dura y ofensiva.
Yo no quiero entrar a valorar lo que son los puntos de vista de los mexicanos, porque como soy embajador de un país con el cual México tiene relaciones, sería poco delicado que yo comience a hacer valoraciones y apreciaciones sobre lo que piensan los ciudadanos de este país.
Yo puedo hacer mis propios análisis. Ahora, no se si tuviste oportunidad de hacer una encuesta más detallada, pero yo puedo pensar que hay otras opiniones.
En todo caso, me abstengo de comentar eso, porque sería entrar en terreno movedizo, en la tentación de caer en donde no debo caer.
¿Qué nos puede decir de lo que pasó en la reunión que usted sostuvo en la cancillería mexicana? Lo que usted dijo allí no parece haber sido suficiente para el gobierno mexicano, la crisis sigue y hay hasta un comunicado oficial en el que México pide al gobierno de Venezuela más aclaratorias por las declaraciones del presidente Chávez.
Yo no quiero entrar a debatir ese comunicado porque espero que haya una respuesta de la cancillería venezolana. Nuestro canciller dará su respuesta oportunamente.
Yo digo lo que he dicho ya. En la reunión que yo tuve en la cancillería mexicana nadie me pidió explicaciones. Esa es mi verdad.
¿Cuál fue el tono de la reunión?
Un tono positivo, de mirar hacia adelante. En esa reunión no había retrovisores.
Fue una reunión donde miramos al futuro y se planteó la solución a este incidente sobre la base de mantener abiertos los canales diplomáticos y de crear condiciones para que los cancilleres de ambos países conversen sobre el tema.
¿Cómo se puede describir la relación entre México y Venezuela en este momento, más allá de este episodio concreto?
Yo diría que son unas relaciones normales, que podrían ser mucho mejores, pero que también podrían ser mucho peores.
No están tan en buen estado como a mi me gustaría, ni tan en mal estado como le gustaría a los enemigos de una buena relación entre Venezuela y México.
¿Por qué no son mejores las relaciones?
Porque siempre se puede hacer más. Siempre se pueden aumentar los intercambios en muchas áreas.
Hay muchas cosas que los venezolanos tienen que saber de lo que se está haciendo en México y muchas cosas que los mexicanos deben saber de lo que se está haciendo en Venezuela.
A pesar de tener una relación muy larga, todavía no nos conocemos bien como pueblos. Nos queremos muchísimo, tenemos una relación de hermanos muy estrecha como pueblos, pero todavía nos falta mucho por recorrer.
Por ejemplo, los venezolanos ignoramos muchos elementos de la historia mexicana que deberíamos conocer.
En general, ¿se llevan bien Fox y Chávez?
Bueno, hasta ahora en los encuentros que se han realizado, que yo sepa, han sido reuniones muy cordiales.
Ahora, sí ha habido diferencias, las hay, están allí, son inocultables, y eso es parte de lo normal.
El llevarse bien entre jefes de estado es un elemento importante en las relaciones, pero quizá no es lo determinante, porque la empatía es un hecho muy subjetivo.