El huracán Wilma, que fue elevado a categoría 3 (la máxima es 5), tocó tierra en el sur de Estados Unidos luego de haber dejado su estela de destrucción en Centroamérica, donde cobró la vida de al menos 17 personas.
Las autoridades llamaron a las personas que no han obedecido las órdenes de evacuación a dirigirse a los refugios de emergencia de forma inmediata. Según la agencia Reuters, sólo el 7% de los 80.000 pobladores de los cayos han abandonado sus hogares.
El mismo gobernador del estado, Jeb Bush, se pronunció a favor de una rápida evacuación: "No puedo recalcarlo sufiente -a la gente que vive en los cayos de Florida- que un huracán está llegando, y un huracán es un huracán, y trae vientos de fuerza mortal".
Max Mayfield, del Centro Nacional de Huracanes en EE.UU. (CNH), reconoció que "éste es un huracán muy peligroso" aunque manifestó su esperanza de que el fenómeno pierda fuerza antes de golpear con toda su potencia a Florida.
En los cayos ya se sentían fuertes precipitaciones y vientos de 185 kilómetros por hora, que han provocado la interrupción del servicio eléctrico en varias zonas, incluyendo la ciudad de Miami.
Aunque el huracán no pasaría directamente por Cuba se han producido ya fuertes precipitaciones, sobre todo en el occidente del país.
En la isla caribeña más de medio millón de personas fueron evacuadas y se tomaron medidas ante posibles inundaciones.
Informes desde algunas zonas costeras indican que se han visto peces, lanzados por el oleaje, hasta en algunas carreteras cientos de metros tierra adentro.
El corresponsal de la BBC en La Habana, Stephen Gibbs, comentó que "lluvias torrenciales han caído en pequeñas aldeas al oeste de la isla y no se descarta que se sientan los efectos en la capital a medida que pase el temporal".
"El presidente (Fidel) Castro dio un mensaje en televisión señalando que la organización de las evacuaciones debería ser vista como un ejemplo en el mundo", añadió Gibbs.
A su paso por el Caribe, Wilma ha dejado al menos 14 víctimas fatales.
Recién el fin de semana dejó elevadas pérdidas en la península mexicana de Yucatán, donde siete personas han sido confirmadas muertas y aún se desconoce el número de heridos.
La cifra podría crecer puesto que muchas zonas quedaron aisladas por las inundaciones y no han sido inspeccionadas, según Claire Marshall, enviada de la BBC a Cancún.
La devastación causada por Wilma en México "no tiene precedentes", dijo Marshall.
Tras su paso por la península de Yucatán, el huracán Wilma destruyó e inundó viviendas y balnearios. Se cree que la industria turística, vital para la economía de la región, sufrió pérdidas calculadas en millones de dólares.
Los servicios de energía eléctrica, telefonía y agua potable se vieron seriamente afectados en Cancún y en buena parte de la ciudad, aún no han sido restablecidos.
Además, medios de comunicación locales informaron acerca de presuntos saqueos en comercios en la ciudad.
El presidente Vicente Fox visitó este domingo la península de Yucatán para conocer en persona el impacto causado por la tormenta tropical.
"Vamos a reconstruir todos los bienes materiales dañados, pero la urgencia ahora es salvar nuestra vida y la de nuestros familiares", comentó a un grupo de personas afectadas en el estado de Quintana Roo.