Miles en funeral del "machetero"
Miles de personas en Puerto Rico acudieron a velar el cadáver del líder independentista Filiberto Ojeda Ríos, que murió el viernes durante una balacera con agentes del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos.

El cuerpo del rebelde puertorriqueño estaba adornado con prendedores con forma de machetes, en representación del nombre del grupo que lideraba, el Ejército Popular Boricua "Los Macheteros".

Sus seguidores pronunciaban consignas a favor de la independencia de Puerto Rico y en contra de su condición de Estado Libre Asociado de Estados Unidos.

Abogados de Ojeda Ríos enviaron una carta al jefe del FBI en Puerto Rico, Luís Fraticelli, y al jefe de los fiscales federales, Humberto García, para exigir el acceso a la residencia donde murió el rebelde.

El FBI inició una investigación después de que las autoridades puertorriqueñas exigieron una explicación sobre las circunstancias en que se produjo la muerte de Ojeda Ríos tras un intercambio de disparos en una casa campestre.

Abandono mortal

Su familia acusó a la insitución estadounidense de disparar primero y luego abandonar al líder independentista desangrándose hasta la muerte.

El secretario de Justicia de Puerto Rico, Roberto Sánchez Ramos, dijo que Ojeda Ríos podría haber sobrevivido si hubiera recibido atención médica inmediata luego de haber sido herido.

Los agentes del FBI habrían esperado casi 24 horas luego del incidente para entrar a la casa rural donde Ojeda Ríos estaba abatido.

Un funcionario del FBI, Luís Fraticelli, dijo que Ojeda Ríos disparó a los agentes, quienes esperaron antes de entrar a la casa pues no estaban seguros si estaba sembrada con explosivos.

El secretario Sánchez Ramos también criticó al FBI por prohibir el ingreso de investigadores locales a la residencia.

En la clandestinidad

Las autoridades de Estdos Unidos buscaban a Ojeda en relación con el robo de US$7,2 millones de la empresa de transporte de valores Wells Fargo en Hartford, Connecticut, en 1983.

El líder independentista permaneció bajo arresto de 1985 a 1988, año en que fue dejado en libertad bajo fianza.

Dos años más tarde, se despojó del grillete electrónico que debió llevar como requisito para su libertad condicional y desde entonces vivía en la clandestinidad.

En 1990 fue juzgado en ausencia y condenado a 55 años de prisión.