Marinos en aguas turbulentas
Fuertes críticas recibió la decisión del gobierno británico de autorizar a los marinos liberados recientemente por Irán a vender a los medios de comunicación la historia de su cautiverio de 13 días.
A poco de conocerse la medida, los dos principales partidos de la oposición, el Conservador y el Demócrata Liberal, reaccionaron con indignación.
El primero de ellos la calificó de "falta de decoro", mientras que el segundo reflexionó que los familiares de los soldados que murieron en Irak estarían preguntándose cómo se puede sacar provecho de este tipo de situaciones.
El Ministerio de Defensa dijo que los 15 militares que fueron detenidos por Irán en aguas del Golfo Pérsico ya recibieron ofertas de "importantes sumas de dinero".
"Más allá del interés humano que despierta la historia de estos individuos, también hay cuestiones estratégicas en juego", dice un comunicado en respuesta a estas críticas.
Varios de estos comentarios se vieron reflejados en artículos que publica este domingo la prensa en Londres.
Los diarios Sunday Times y Sunday Telegraph informan que la única mujer del grupo, Faye Turney, vendió ya su historia a la cadena de televisión ITV y a un periódico por más de US$200.000.
Indican también que todos los integrantes del grupo acordaron entregar el 10% de lo que cobren al fondo de ayuda al personal de la armada británica.
"Vulgar y sórdido"
Según el Ministerio de Defensa, la prohibición al personal militar de vender relatos sobre sus experiencias personales continuará vigente, "pero las circunstancias en este caso son excepcionales".
Pero Mike Aston, padre de un joven policía militar británico muerto en un ataque en Irak en 2003 se manifestó "completamente desconcertado".
"Creo que las circunstancias realmente pedían mantener un bajo perfil, no elevarlo. Ir ahora por ahí vendiendo sus historias, creo que es algo realmente vulgar y sórdido", dijo a la BBC.
En tanto el líder demócrata liberal, Menzies Campbell, se manifestó preocupado por la impresión que este episodio dejaría en aquellos gobiernos que, detrás de escena, ayudaron a obtener la libertad de los militares, así como de la posible filtración inadvertida de información sensible durante las entrevistas.
El conservador William Hague (a cargo de la política exterior en las filas de la oposición parlamentaria), anticipó que llevará el caso a la próxima sesión de la Cámara de los Comunes en la que pedirán explicaciones al primer ministro Tony Blair.