Ban Ki-moon se convirtió este lunes en el octavo secretario general de la Organización de Naciones Unidas y el primer asiático en ocupar el cargo por más de 35 años.
Ban, quien fue canciller de Corea del Sur, reemplaza a Kofi Annan quien finalizó su período el 31 de diciembre tras 10 años como jefe del organismo internacional y un total de 46 años al servicio de la ONU.
Ban Ki-moon llega al cargo después de haber dicho en repetidas ocasiones que quiere reformar la organización.
Pero en lo que se refiere a la diplomacia, no ha revelado mucho de sus prioridades.
El ex canciller surcoreano ha dicho que quiere ser un constructor de puentes entre el mundo desarrollado y aquel en desarrollo.
Además, ha prometido fijar el más alto estándar ético, algo que se tornó en prioridad tras el escándalo relacionado con el programa de Alimentos por petróleo, en el que se acusó a la ONU de corrupción y mal manejo de un plan que le permitía a Saddam Hussein vender petróleo a cambio de productos básicos.
En el frente diplomático, Ban hereda de Annan los esfuerzos para obligar al gobierno de Sudán a que aclare si realmente aceptará una fuerza de paz conjunta de la Unión Africana y la ONU en Darfur.
Pero quizás hereda aún más.
¿Lecciones o, al menos, un debate?
Muchos se preguntan si la ONU pudo hacer más para evitar tragedias como las de Ruanda y Srebrenica o si debe hacer más para poner fin a la matanza en Darfur.
Con el cambio de mando en la Secretaría General de la ONU, el periodista británico Adam LeBor cree que es hora de debatir en forma pública lo que considera graves errores de funcionarios de la organización, incluyendo a Annan.
En su libro "Complicidad con el Mal: Naciones Unidas en la Era del Genocidio Moderno", LeBor se refiere especialmente al genocidio en Ruanda en 1994 y a la matanza en la localidad bosnia de Srebrenica en 1995.
El autor cree que la ONU pudo hacer más para evitar ambas tragedias, que ocurrieron cuando Kofi Annan estaba a cargo del Departamento de Operaciones de Paz.
En el caso de Ruanda, por ejemplo, LeBor destaca que el general a cargo de las tropas de la ONU, Romeo Dallaire, había solicitado permiso para una redada de depósitos de armas de las milicias hutu. El permiso fue negado dos veces por la oficina de Annan en Nueva York, quien tampoco informó del pedido al Consejo de Seguridad. Cerca de 800.000 personas murieron en Ruanda, 8.000 en Srebrenica y al menos 200.000 en Darfur.
BBC Mundo habló con Adam LeBor, y planteó las acusaciones del autor a Eduard Mortimer, jefe de comunicaciones de Kofi Annan en la sede de la ONU en Nueva York.