El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, dijo que su gobierno necesita refinar sus tácticas militares para vencer a sus enemigos en Irak, pero que las medidas militares por sí solas no son suficientes para alcanzar un éxito duradero.
En rueda de prensa, Bush expresó su preocupación sobre lo sucedido en ese país este mes, y añadió que el número de víctimas entre el personal militar estadounidense era el más alto en un año.
Bush informó que más de 90 estadounidenses habían muerto, junto con otros 300 integrantes de las fuerzas de seguridad iraquíes.
Dijo además que tomaría en consideración cualquier propuesta que contribuya a que Estados Unidos logre sus objetivos en Irak.
Apoyo
Bush ofreció su apoyo al primer ministro iraquí, Nuri Maliki, y reafirmó su confianza en su capacidad: "creo que el primer ministro Maliki es el hombre adecuado para conseguir el objetivo planteado en Irak".
Con anterioridad, Maliki, prometió luchar contra las milicias acusadas de estar detrás de la creciente violencia sectaria en Irak.
"Golpearemos fuerte a cualquiera que desafíe la ley", afirmó Maliki este miércoles en conferencia de prensa emitida a todo el país.
Sin embargo el funcionario dijo que no fue consultado sobre el operativo realizado esta semana por las fuerzas iraquíes y estadounidenses en un bastión de las milicias en Bagdad para arrestar a un supuesto líder de un escuadrón de la muerte.
Los comentarios del primer ministro tuvieron lugar un día después de que el embajador de Estados Unidos en Irak afirmara que los líderes iraquíes habían acordado un calendario para alcanzar objetivos clave, incluyendo luchar contra las milicias.
¿Coincidencia?
El primer ministro iraquí ha prometido varias veces luchar contra las milicias pero los corresponsales de la BBC afirman que también tiene que tener en cuenta los pedidos de sus socios de gobierno. Éstos incluyen partidos chiítas con milicias poderosas.
Sin embargo, el momento en que ocurre este anuncio es significativo, días después que figuras clave de la administración del presidente de EE.UU., George W. Bush, presionaran al gobierno iraquí para que asumiera mayor responsabilidad en seguridad.
El embajador estadounidense, Zalmay Khalilzad, dijo que esperaba conseguir "progreso significativo" en los próximos 12 meses. Khalizad se focalizó en las milicias Mehdi que, según él, "deben estar bajo control, desarmarse, desmovilizarse y reintegrarse como las otras milicias".
Las milicias Mehdi, una fuerza leal al clérigo chiíta Moqtada Sadr y que controla gran parte de Ciudad Sadr, ha sido acusada repetidamente de organizar escuadrones de la muerte contra los sunitas.
Sin embargo, Sadr a veces a efectuado llamamientos a la calma mientras aumenta la tensión sectaria y los analistas indican que no está claro hasta qué punto controla la red de grupos armados vinculados a las milicias Mehdi.
Enfrentamientos
La operación este miércoles en Ciudad Sadr fue lanzada para capturar "a un alto comandante de un grupo armado ilegal que dirigía amplias operaciones de escuadrones de la muerte en el este de Bagdad", según el ejército estadounidense.
Las fuerzas iraquíes a cargo del operativo recibieron disparos y tuvieron que pedir apoyo aéreo de EE.UU.
Algunos testigos afirmaron a la agencia AFP que el enfrentamiento duró más de dos horas.
Un trabajador hospitalario dijo que la escena era tan caótica que las ambulancias tuvieron problemas para llegar a los heridos.
Según algunas informaciones, cuatro personas murieron y otras 12 resultaron heridas.
Familiares furiosos y algunos heridos culparon a las fuerzas estadounidenses y al gobierno de Maliki, informó Reuters.
"¿Dónde está Maliki? ¿Dónde está la libertad?" preguntó un hombre en una camilla.
No había ningún indicio que el supuesto líder miliciano hubiese sido capturado.