El primer ministro británico, Tony Blair, confirmó que en un máximo de 12 meses dejará su cargo pero no especificó cuándo lo hará.
"La fechas precisas me corresponde fijarlas a mí y de una forma
apropiada", expresó Blair.
Tras semanas de especulaciones el premier -que ha estado en el poder por nueve años- rompió el silencio aunque no dio detalles sobre los planes de su sucesión.
Blair, quien se encontraba de visita en dos escuelas de Londres en el momento del anuncio, dijo que la conferencia del Partido Laborista que se realizará en dos semanas será su última como líder de la organización.
El jefe de los laboristas se disculpó con el público británico por la crisis política y manifestó que el interés nacional estaba por encima de todo.
La decisión se produce tras 48 horas de un debate turbulento dentro del Partido Laborista y de las renuncias de ocho miembros de su gobierno, motivadas por la negativa de Blair de dar a conocer un plan de transición.
Crisis política
Los funcionarios renunciaron luego de que un grupo de parlamentarios firmara una carta donde se le solicitaba a Blair que dejara el cargo.
Los laboristas disidentes acusan a Blair de haberse desviado de los valores esenciales del partido.
Poco antes del anuncio, el ministro de Hacienda y su posible sucesor, Gordon Brown, aseveró que quedaba por cuenta del premier decidir cuándo dejará el cargo.
"Quiero dejar hoy muy claro que cuando me reuní ayer con el
primer ministro, le dije -como le he dicho en otras ocasiones y
repito hoy- que es él quien debe tomar la decisión", aclaró Brown.
El ministro aseguró que él respaldaría la decisión de Blair.
El primer ministro británico ha recibido presiones dentro de su propia organización política luego que el Partido Conservador apareciera mejor posicionado en las últimas encuestas de opinión.
Aunque el jefe del laborismo anunció tras ganar los comicios en 2005 que no aspiraba a un cuarto período de gobierno, hasta ahora no ha dado detalles de su partida.
Auge y caída
Tony Blair fue designado primer ministro en 1997, en una elección que acabó con 18 años de oposición para el Partido Laborista.
Blair ganó otras dos elecciones aunque en la última oportunidad sufrió un revés en las urnas, cuando su mayoría se vio reducida.
Aunque Tony Blair encabezó la modernización del laborismo británico, su posición frente algunos temas como la invasión de Irak, dividió a su partido.