Aviones de guerra israelíes continúan con su ofensiva en Líbano, mientras que en el sur las tropas siguen ganando terreno tras la aprobación que dio el gabinete de Israel para aumentar las incursiones por tierra.
Funcionarios del ejército israelí informaron que 20 militantes de Hezbolá perdieron la vida como consecuencia de los ataques.
Mientras que los voceros del grupo insurgente indicaron que en las localidades de Kfar Kila y Aita al-Shaab se produjeron fuertes enfrentamientos que dejaron tres soldados israelíes muertos.
El ministro de Infraestructura Nacional de Israel, Benjamin Ben-Eliezer, afirmó que se necesitaban entre 10 y 14 días para terminar de debilitar a Hezbolá en la zona en la que su país consideraba que debía desplegarse la fuerza multinacional.
Por su parte el ministro de Defensa israelí, Amir Peretz, dijo que todos los vehículos sospechosos de transportar armas se convertirían en un blanco de su ejército, pero que no existía ningún plan de iniciar una guerra con Siria.
Decisión unánime
La ampliación de la ofensiva terrestre se acordó a puerta cerrada y de forma unánime.
El primer ministro de Israel, Ehud Olmert, dejó en claro que en los próximos días no habrá cese el fuego en la ofensiva de Israel contra Hezbolá en Líbano.
En una intervención pública, Olmert insistió en que Israel continuará su ofensiva militar mientras su seguridad esté amenazada y hasta que Hezbolá libere a dos soldados israelíes capturados.
Olmert le ofreció disculpas al pueblo libanés por su sufrimiento, pero dijo que el enemigo era Hezbolá, y no Israel.
Jeremy Bowen, analista de la BBC para Medio Oriente, señaló que, aunque Israel esté expandiendo su ofensiva, el proceso de finalización de este conflicto ha comenzado.
Según Bowen, esto se deduce de la declaración emitida el lunes de la secretaria de Estado de EE.UU., Condoleezza Rice, en el sentido de que un cese al fuego podría alcanzarse esta semana, si se acordaba una resolución en el Consejo de Seguridad.
Para el analista, el primer ministro israelí tendría dificultad en negarse a una petición estadounidense para detener el conflicto una vez esta se produzca, por lo que el ejército israelí utilizará el tiempo que le queda para atacar a Hezbolá.
Reanudan bombardeos
El lunes también se produjeron algunos bombardeos en el sur de Líbano pese a que el gobierno israelí había acordado suspender los ataques aéreos por 48 horas.
Israel dijo estar respondiendo a ataques de Hezbolá.
La suspensión de las incursiones aéreas israelíes había sido anunciada luego de que al menos 54 civiles murieron en un ataque israelí contra la población libanesa de Qana.
Por otra parte, el presidente de Siria, Bashar Assad, le pidió a las fuerzas militares de su país aumentar su estado de disponibilidad a la luz de lo que denominó retos afrontados por la región.
Hablando en la víspera del día nacional del ejército sirio, Assad le pidió a las tropas intensificar su entrenamiento.
Hasta el momento, Siria se ha negado a verse envuelto en el conflicto en Líbano.
Pero el ministro sirio de información advirtió la semana pasada que su país actuaría si Israel lanzaba una invasión del territorio libanés que amenazara la seguridad de la capital siria, Damasco.
Ayuda humanitaria
Representantes de Naciones Unidas (ONU) indicaron que un convoy había logrado llegar al poblado de Qana, pero que la distribución de ayuda humanitaria seguía siendo muy difícil.
Las organizaciones se han visto forzadas a pedir autorización a Israel con tres días de anticipación para garantizar la seguridad de su personal y coordinar la ruta de los vehículos que transportan los insumos.
El coordinador de la ONU para Líbano, Mona Hammam, señaló que el envío de ayuda podría detenerse debido a que el combustible para los camiones está agotándose.
Entre tanto, el Consejo de Seguridad de la ONU votó por la extensión del mandato de la misión de paz en Líbano, UNIFIL, por un mes más.
La decisión llega en momentos que la ONU se prepara para considerar propuestas para que una fuerza multinacional mayor tome su lugar en el sur de Líbano.
Condoleezza Rice, hablando al final de una visita a Jerusalén, dijo que pensaba que un cese el fuego entre Israel y Hezbolá podría producirse esta semana.
Rice dijo que estaba a favor de una resolución de la ONU que pedía un fin a las hostilidades, un acuerdo político entre Israel y Líbano concerniente al sur de ese último país, y una fuerza internacional.