Unidad y división europea frente a Bush
Paul Reynolds
BBC

El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, llegó a Viena en vísperas de una cumbre con dirigentes de la Unión Europea en la capital austríaca.

Antes de partir, Bush dijo que Europa y Estados Unidos estaban unidos en enfrentar lo que él llamó uno de los retos más difíciles del mundo: el programa nuclear iraní.

Austria, que detenta actualmente la presidencia de la Unión Europea, ha dejado en claro que presionará a Bush por el cierre del centro de detención de Guantánamo.

Bush asistirá al miércoles en Viena a la cumbre anual Unión Europea/EE.UU. bajo la sombra de Guantánamo e Irak, pero está resuelto a presentar una recién encontrada unidad acerca de Irán como el tema principal.

Incluso el Reino Unido se ha sumado al coro de voces que claman por el cierre de la prisión militar estadounidense en Cuba.

Pero si la UE y Estados Unidos se han distanciado por cuenta de ese asunto, han llegado a un punto de encuentro sobre Irán, y ese es quizás un indicio a un futuro de mayor multilateralismo.

Figura debilitada

El asesor de Seguridad Nacional de Bush, Stephen Hadley, dijo que el mandatario estadounidense quería subrayar el "frente unido" acerca de Irán, y que consideraba este viaje como "una oportunidad para ratificar la fuerte relación entre Estados Unidos y la Unión Europea".

Lo que ha cambiado en Viena es que los europeos tienen mayor claridad acerca de la dramática limitación de la realidad de Estados Unidos como una superpotencia
John Palmer, Centro de Política Europea de Bruselas

Cuando altos funcionarios dicen cosas por ese estilo, uno sabe que hay algo que necesita repararse. En este caso, los lazos transatlánticos.

Es impresionante cómo se ha deteriorado la relación entre Estados Unidos y Europa desde que el diario francés Le Monde declaró luego de los ataques del 11 de septiembre: "Ahora somos todos estadounidenses".

Desde aquellos días de máxima simpatía, Bush se ha convertido en un presidente estadounidense impopular en Europa.

A pesar de una reciente mejoría de su posición en Irak, con el nuevo gobierno y la muerte del dirigente de al-Qaeda en Irak, Abu Musab al-Zarqawi, Bush es una figura debilitada.

El final de una era está a la vista, y ha comenzado un proceso una lucha de poder en el gobierno, con la secretaria de Estado, Condoleezza Rice, quien estará con Bush en Europa, crecientemente obteniendo la posición dominante a medida que reafirma el poder de la diplomacia sobre el poder de las armas.

UE "en el limbo"

No es que la misma UE esté en buena forma.

Está deambulando en el limbo luego del fracaso de su constitución, y no tiene ninguna idea real acerca de cómo avanzar.

Encontró algún terreno común en la crítica a Estados Unidos, y se espera que el canciller austriaco, Wolfgang Schuessel, traiga a colación el tema de Guantánamo.

Bush indudablemente argumentará que le gustaría cerrar el campamento y que está esperando un fallo de la corte suprema de su país acerca de la legalidad de los tribunales militares.

Sin embargo, incluso si la corte permite que los tribunales continúen, es probable que la mayoría de los aproximadamente 500 prisioneros en ese lugar no los enfrenten; solo un puñado de tribunales han sido anunciados hasta el momento, pues hay poca evidencia utilizable contra los prisioneros.

Se requerirá de preguntas incisivas al presidente para averiguar que pasará con ellos.

Algunos analistas consideran que la dinámica de la relación transatlántica ha cambiado en el segundo periodo presidencial de Bush.

John Palmer, del Centro de Política Europea en Bruselas sostuvo: "Lo que ha cambiado en Viena es que los europeos tienen mayor claridad acerca de la dramática limitación de la realidad de Estados Unidos como una superpotencia. No han dejado de darse cuenta que Estados Unidos tuvo que voltear hacia la estrategia europea para Irán".

Agregó Palmer: "los europeos resienten una hiperpotencia dominante pero están al tanto de los problemas de una implosión en el poder mundial de Estados Unidos y están preocupados acerca de las implicaciones tanto para el futuro del multilateralismo real y del aislacionismo potencial de Estados Unidos".

Conversaciones comerciales

En estos encuentros anuales, que apenas duran una mañana y un almuerzo, al presidente estadounidense seguramente le desconcierta a veces su contraparte en las reuniones.

Bush podría desear que sus amigos Tony Blair y Angela Merkel estuviesen ahí.

Pero esta no es una ocasión para los jefes de Estado y de gobierno de Europa.

En cambio, Bush se reunirá con el actual presidente de la UE, quien sólo detenta la posición por seis meses; el presidente de la Comisión Europea, Jose Manuel Barroso; el jefe de Política Exterior de la UE, Javier Solana; la comisionada de Asuntos Exteriores, Benita Ferrero-Waldner; y el comisionado de Comercio, Peter Mandelson.

Un elemento importante de la agenda tiene que ver con la relación principal entre la UE como grupo, y Estados Unidos: el comercio.

Los esfuerzos más importantes de la diplomacia en los eventos mundiales realmente ocurren al nivel de gobierno a gobierno porque la UE solamente tiene una política externa colectiva minimalista.

El Reino Unido, Francia, y Alemania, por ejemplo, manejan las conversaciones con Irán.

Conversaciones en "estado precario"

El actual asunto más importante en el comercio es el estado de las conversaciones de comercio mundial, el cual es precario.

Estados Unidos y la UE han discutido acerca de cómo recortar los subsidios agrícolas, pero tienen una causa común en buscar que los mercados del mundo en desarrollo, en Brasil e India, por ejemplo, se abran más.

Se pueden esperar algunas conversaciones acerca de este tema, pero ningún gran adelanto. Las expectativas son actualmente de un acuerdo comercial en el extremo más bajo de las ambiciones.

Habrá un pequeño éxito en que las dos partes han acordado combatir juntas la piratería de bienes, pero hay un creciente altercado en torno a la insistencia de Estados Unidos por visas de algunos de los estados admitidos más recientemente a la UE, y eso será un tema espinoso.

Sin duda, Bush se sentirá aliviado cuando terminen las conversaciones con la UE y vaya a Budapest el día siguiente a conmemorar el quincuagésimo aniversario del levantamiento húngaro.