Francia cambia reglas de inmigración

La Asamblea Nacional de Francia aprobó un controvertido proyecto de ley de inmigración que hará más difícil el ingreso al país de trabajadores no calificados, al tiempo que permitirá seleccionar a los mejores que vengan del extranjero.

La medida, que pasa ahora al Senado, también requiere que los inmigrantes firmen un contrato de integración, por el cual se comprometen a aprender el francés y a respetar los principios de la república francesa.

La ley también hará más difícil que los inmigrantes puedan traer a sus familias, imponiendo un plazo de espera aún mayor.

La legislación fue redactada por el ministro del interior, Nicolás Sarkozy, quien había declarado que las revueltas del año pasado en áreas de inmigrantes, había mostrado que las políticas migratorias del país no estaban funcionando.

Racismo

Nos oponemos porque creemos que lo que hace es matar cada libertad y cada derechos de los inmigrantes franceses
Marielou Jampolski, SOS Racism
Este proyecto permitirá que aquellos trabajadores con las más altas calificaciones que vienen de fuera de la Unión Europea puedan renovar sucesivamente sus permisos de trabajo.

Este fue aprobado por 367 votos a favor y 164 en contra. Entre estos últimos opositores de izquierda, quienes junto con grupos de derechos humanos han descrito la legislación como racista.

El diputado socialista Serge Blisko advirtió que la ley era equivalente "a un saqueo organizado de cerebros".

El Consejo de iglesias cristianas escribió al gobierno expresando su preocupación.

Marielou Jampolski, de la organización contra el racismo SOS Racism se mostró en total oposición a la ley.

"Nos oponemos porque creemos que lo que hace es matar cada libertad y cada derecho de los inmigrantes franceses y creo que eso es muy peligroso para el país", advirtió la activista.

Senado

El proyecto de ley pasa ahora al Senado donde se espera que sea aprobado en junio.

El voto en el parlamento francés coincidió con el viaje del ministro del interior a Mali, tierra de origen de una gran cantidad de migrantes africanos en Francia, donde su visita ya generó protestas.

Más de 20 diputados del país africano han señalado que Sarkozy no es bienvenido en su país.

El controvertido político se ganó las críticas de varios sectores cuando el año pasado, a raíz de las protestas de inmigrantes -mayoritariamente africanos- en los suburbios de París, declaró que los causantes eran la "escoria" de la sociedad.

Pero desde entonces Sarkozy, que es hijo de un inmigrante húngaro, ha modificado su actitud, elogiando la contribución de los inmigrantes calificados. Pero insiste en que aquellos que entraron al país de manera ilegal deben ser deportados.