El primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi, renunció al cargo este martes, tres semanas después de su ajustada derrota ante el candidato de centro izquierda, Romano Prodi, en las elecciones generales.
Con esta decisión, Berlusconi, de 69 años, deja el camino libre para que Prodi forme gobierno.
Sin embargo, el presidente italiano, Carlo Azeglio Campi, le pidió a Berlusconi que siga para supervisar la transición.
El propio Azeglio Campi dejará su puesto este mes y desea que su sucesor sea quien esté a cargo del cambio de gobierno.
Sin embargo, algunos comentaristas locales señalan que la presión es fuerte para que el presidente saliente juramente a Prodi antes de dejar el poder.
"Espero que el vacío político no se prolongue demasiado", declaró el futuro primer ministro italiano.
Debilidades
Tras haber cumplido cinco años en el cargo, Berlusconi se convirtió en el único primer ministro italiano en 50 años en permanecer en el cargo por más tiempo.
A pesar de su inicial popularidad, la imagen de Berlusconi comenzó a caer a medida que la economía de su país empezó a vacilar y arrastrando en los últimos dos años un déficit fiscal que excedió los límites permitidos por la Unión Europea.
Prodi prometió revisar las finanzas oficiales y mejorar el sistema de recolección de impuestos.
Su alianza de centro izquierda ganó una mayoría convincente en la cámara baja del parlamento, pero sólo obtuvo una mayoría leve en el senado.
En las últimas semanas, Berlusconi se había negado a reconocer la victoria de Prodi, lo cual generó momentos de caos en la política de ese país.
Según señaló, Prodi "ganó el consenso", pero que su propia coalición había ganado una mayor proporción del voto popular en el Senado.
Y advirtió que "estaremos en el parlamento para ser una oposición que ciertamente actuará con mucho rigor".