Diputados y senadores asistieron a su primera cita legislativa de este período con la tarea de nombrar a los presidentes de ambas cámaras como paso preliminar para elegir al nuevo jefe del Estado. Sólo entonces el próximo primer ministro podrá conformar su equipo de gobierno.
La sesión de la Cámara de Diputados comenzó con un minuto de silencio por la muerte de tres soldados italianos (y uno rumano) en Irak el jueves.
Este hecho incrementó la presión de los aliados de centro-izquierda de Prodi para que se acelere el retiro de tropas de Irak.
Sin embargo, el premier electo reiteró que no cambiará los planes de regresar al contingente militar a fines de 2006.
"Nuestra posición no ha cambiado; la hemos discutido ya con toda la coalición", insistió Prodi.
Escenario complejo
Las sesiones legislativas comienzan con la prioridad de nombrar al nuevo jefe del Estado italiano tras el vencimiento del período de Carlo Azeglio Ciampi. El que ocupe este cargo será quien autorizará a Prodi a formar un nuevo gabinete de ministros, según la Constitución.
No obstante, ante la negativa del actual premier, Silvio Berlusconi, de reconocer su derrota, el establecimiento del próximo gobierno italiano podría demorarse unas dos semanas más.
La elección del titular del Senado se presenta reñida. Giulio Andreotti, el candidato de Berlusconi y ex primer ministro, podría ser designado presidente de la Cámara alta, con lo que se presume que se podría retrasar la designación de las nuevas autoridades.
El abanderado de la coalición de centro-izquierda en esta puja es Franco Marini, pero en la bancada de Prodi hay algunas simpatías hacia Andreotti que podrían manifestarse en la votación secreta del titular del Senado.
En vista de esta situación, el Fondo Monetario Internacional (FMI) hizo un llamado para que se nombre lo más pronto posible al nuevo primer ministro para acabar con la incertidumbre.
Además, Ciampi se encuentra bajo presión para que él mismo tome la decisión y no su sucesor.