Una sucesión de tres terremotos de creciente intensidad sacudió este viernes el oeste de Irán dejando un saldo de al menos 60 personas muertas y más de 1.000 heridos.
El mayor movimiento telúrico, con epicentro en la provincia de Luristán, alcanzó la magnitud de grado seis en la escala de Richter.
Funcionarios del gobierno iraní informaron que cerca de 300 poblados sufrieron graves daños y muchas de ellos quedaron completamente destruidos.
Equipos de rescate fueron enviados a la zona para brindar ayuda a los sobrevivientes.
Pánico en la población
La corresponsal de la BBC en Teherán, Roxana Saberi, dijo que el mayor terremoto fue precedido por dos temblores (de 5,1 y 4,7 grados) que afectaron las ciudades de Dorud y Borujerd.
Según Saberi, los habitantes de la zona abandonaron sus casas y pasaron la noche a la intemperie por temor a que las precarias construcciones se desplomaran.
Esa reacción salvó gran cantidad de vidas, puesto que cuando se produjo el terremoto de mayor intensidad, los iraníes ya habían abandonado sus viviendas.
Las autoridades locales han solicitado el envío de de mantas, víveres, carpas y medicamentos para auxiliar a los afectados.
En junio de 1990 un terremoto registrado en las provincias del noroeste del país dejó cerca de 35.000 víctimas fatales y más de 100.000 heridos.