Choques en marchas en Francia
Juan Carlos Rincón
Enviado especial a París, BBC Mundo
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Choques y escaramuzas entre manifestantes y la policía se presentan en algunas de las marchas de protestas que se realizan en Francia para forzar al gobierno a abandonar una controvertida ley laboral que afectaría a los trabajadores más jóvenes.
Los choques ocurrieron especialmente en las manifestaciones del centro de París, en la zona de la Plaza de la República, tradicional centro de las protestas en la capital francesa.
Según las autoridades, un millón de personas participan en las marchas.
Jóvenes encapuchados atacaron tanto a la policía como a algunos manifestantes. El ministro del interior, Nicolas Sarkozy, ordenó a la policía que arreste a quienes provoquen hechos violentos y que protejan a los jóvenes manifestantes.
Cuando se comenzaron a registrar hechos de violencia, la policía lanzó gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes.
En la Plaza de la República, donde se reunieron unas 92 mil personas, la policía utilizó dos cañones de agua para disolver la manifestación. También detuvieron a varias personas a las que identificaron como líderes de los actos violentos.
Huelga general
París amaneció a media marcha: sin periódicos, con tiendas cerradas y el transporte público reducido a la mitad.
Se estima que el servicio de metro está funcionando a media capacidad y los trenes han reducido su servicio a una tercera parte.
Cada estación del subterráneo está siendo vigilada y la marcha estaba inicialmente siendo vigilada por cerca de 4.000 policías y gendarmes.
La idea era prevenir que ocurran disturbios violentos como en la marcha de la semana anterior y que ésta se desarrolle pacíficamente.
"Semana de la pasión"
La manifestación del martes es considerada como decisiva. En París se dice que es la "semana de pasión" para el primer ministro Dominique de Villepin.
Esto porque por primera vez en esta crisis, la Asociación de Padres de familia, todos los sindicatos franceses y los estudiantes están unidos en su rechazo al Contrato de Primer Empleo (CPE), que facilita la contratación de jóvenes, pero también hace más expedito su despido.
El primer ministro ya ha dicho que estaría dispuesto a hacer modificaciones a esa legislación. Incluso ha invitado a los líderes sindicales para una reunión este miércoles en el Palacio de Matignon, pero éstos rechazaron la invitación.
El resultado por ahora se percibe a dos niveles: el primero es político y el segundo tiene que ver con el empleo y las posibilidades de los jóvenes de ser enganchados en el mercado laboral.
Rivalidades políticas
Las encuestas señalan que un 65% de los franceses está contra la ley y quisiera que se modifique.
Los empresarios también se han mostrado favorables a hacer modificaciones.
Pero el elmento contradictorio lo planteó el ministro del interior, Sarkozy, quien en una reunión privada señaló que no debería haber diferentes contratos laborales sino uno sólo, para que no haya trabajadores de primera y segunda categoría.
Esto fue interpretado como un desafío al primer ministro, en un duelo político que se viene gestando hace meses. Ambos son pre-candidatos presidenciales para las elecciones de 2007.
La legislación permite a los empleadores anular los contratos de trabajo a personas menores de 26 años en cualquier momento -dentro del periodo de prueba de dos años- y sin necesidad de justificar sin previo aviso su decisión.
Pero el gobierno francés ha señalado repetidas veces que el propósito de la ley es facilitar el ingreso de los jóvenes al mercado laboral.