Manifestantes no se rinden en Bielorrusia
Emma Simpson
BBC, Bielorrusia
|
El sol brilla en Minsk por primera vez desde las elecciones presidenciales del domingo.
Eso traerá un poco de alivio a los simpatizantes más acérrimos de la oposición, que aún permanecen acampados en una esquina de la Plaza Octubre, a pesar de las advertencias de las autoridades.
Unas 120 personas, la mayoría de ellas estudiantes, han formado una cadena humana alrededor de este pequeño campamento de carpas, por temor a que sean retirados por la fuerza en cualquier momento.
Ya ha habido decenas de arrestos.
Algunos manifestantes fueron detenidos el martes por la noche cuando abandonaban individualmente la marcha para buscar comida o ir al baño.
"Hombres de negro"
Para los estándares bielorrusos esta es una protesta atrevida e inusitada.
Por cuatro días ya, manifestantes han desafiado las advertencias oficiales para hacer oír sus voces. Muchos aquí saben que toman un gran riesgo personal.
Una de las estudiantes, Volya, dijo que temía perder su plaza universitaria.
|
|
Esta es nuestra oportunidad, nuestra única oportunidad de cambiar la situación
Pavel, uno de los manifestantes
|
"Alrededor nuestro se pueden ver los hombres de negro -la policía-. Simplemente nos filman", afirmó.
"Pueden mostrar nuestras imágenes a otros y entonces podremos tener problemas más adelante. Podemos tener problemas en la universidad, perder nuestro empleo, podemos tener cualquier tipo de problema".
Otro manifestante, Pavel, dice: "Todos aquí sienten que lo vale".
"Esta es nuestra oportunidad, nuestra única oportunidad de cambiar la situación. Si no influenciamos al presidente (Alexander) Lukashenko y las decisiones de las autoridades ahora, nada ocurrirá", apunta, con aspecto pálido y cansado tras pasar más de dos días en la plaza.
Minsk no es Kiev
Pero ésta no es una revolución de tipo ucraniana. Durante la Revolución Naranja del 2004 en Kiev hubo cientos de miles de manifestantes.
En Bielorrusia la oposición reconoce que necesita 10 veces la cantidad de gente que asistió a la marcha del domingo, la primera noche de protestas.
La situación política también es muy diferente.
La oposición en Bielorrusia no tienen cabida en ningún centro de poder político. No hay "oligarcas disidentes" preparados a respaldarlos y no hay medios de prensa independientes que difundan noticias sobre sus actividades.
El presidente Lukashenko además es genuinamente popular con muchos bielorrusos.
Oposición dividida
El miércoles un grupo de patinadores disfrutaba de la tarde en el hielo del otro lado de la Plaza Octubre, mientras oficinistas y personas de compras caminaban por la zona. La vida aquí continúa como siempre.
En un momento un gran número de personas mayores se acercaron a decirles a los jóvenes manifestantes exactamente qué pensaban de sus actividades.
Gritaron "desgracia" y acusaron a los manifestantes de recibir dinero.
No era difícil imaginar cuál sería una de las historias en el noticiero del canal estatal por la noche.
Pero ahora hay indicios de una división sobre si las protestas deben continuar.
El principal candidato opositor, Alexander Milinkevich, ha urgido a sus simpatizantes a que permanezcan en la Plaza Octubre hasta el sábado, cuando esperan organizar una gran marcha para celebrar el aniversario de la poco duradera República Bielorrusa de 1918.
El otro candidato opositor de peso ha llamado a que la muchedumbre se disperse, por temor a una represión por parte de las autoridades.
La pregunta es si las autoridades permitirán que se lleve a cabo un evento tan simbólico. Y ¿cuántas personas tendrán el coraje, tras ver lo ocurrido en los últimos días, de unirse?
Pase lo que pase, los partidos de oposición esperan que se haya plantado una semilla que eventualmente abra un nuevo futuro para Bielorrusia.