Entre analistas y observadores independientes la sospecha es que a más de medio siglo de su concepción, la UE está sufriendo problemas típicos de la edad.
Entre los críticos se señala la Política Común Agrícola (PAC) como el mejor ejemplo de una organización que da señales de arterioesclerosis.
El PAC consume más del 40% del presupuesto europeo a pesar de que solo emplea al 4% de la población europea.
Mientras tanto la UE sigue rezagada en relación a Estados Unidos en campos cruciales de la economía moderna como la investigación tecnológica.
En 2005 la UE destinó 49 mil millones de euros a la agricultura y solo 4 mil millones a investigación.
Es cierto que el gasto agrícola ha disminuido desde los 80 cuando se llevaba un 70% del presupuesto.
Pero en una clara muestra de despilfarro es igualmente cierto que el 80% de los subsidios van a parar a los agricultores más ricos.
Al asumir la presidencia rotatoria de la UE en julio, el primer ministro del Reino Unido Tony Blair se comprometió a reformar el sector para crear una Europa que mire al futuro.
Seis meses más tarde, al final de su mandato, el primer ministro británico está batallando para que los 25 países de la UE aprueben un presupuesto que mantendrá la misma preponderancia del sector agrícola sobre el gasto total.
La otra cara de la luna
Junto a absurdos como la PAC, la UE ofrece un exitoso modelo de integración pacífica y equilibrada.
El proyecto paneuropeo nació de las cenizas de la segunda guerra mundial cuando se apostó a que los intereses comunes de una unión económica pesaran más que las ambiciones nacionales, raíz histórica de las infinitas guerras europeas.
A pesar de la guerra fría y de más de una crisis económica planetaria, la paz ha reinado en un continente que durante siglos vivió en un estado de conflicto latente.
Un capítulo fundamental de este proyecto es su continua ampliación.
La integración europea pasó de los seis miembros originales del Tratado de Roma, en 1957, a 25 países en mayo del año pasado.
Rumania y Bulgaria tienen una fecha provisoria de ingreso para el 2007. Turquía comenzó las negociaciones este octubre.
UE: modelo equilibrado
La incorporación de nuevos miembros se ha llevado a cabo bajo la égida de la cohesión social.
Los países más ricos aportan fondos especiales para el desarrollo de los más pobres.
España, Portugal y Grecia conocieron un desarrollo notable desde su incorporación al club paneuropeo a mediados de los 80.
Los economistas calculan que los fondos de cohesión social aportaron un 1% del crecimiento económico de estos países que también se beneficiaron por el acceso irrestricto al mercado europeo.
La ayuda regional, cuyo núcleo son los fondos de cohesión, es el segundo ítem del gasto europeo.
El presupuesto de 2005 destina 49 mil millones a Agricultura y 32 mil millones a los fondos de ayuda.
En el presupuesto para el período 2007-2013 las cifras que se barajan para los 10 países que ingresaron en mayo de 2004 rondan los 150 mil millones de euros (más de US$100 mil millones).
En este sentido, y más allá de sus absurdos agrícolas, el proyecto paneuropeo es un modelo de integración pacífica y armónica de naciones.