Las compañías petroleras del sur de Estados Unidos suspendieron la producción y evacuaron las plataformas de perforación submarina en el Golfo de México ante la amenaza del huracán Rita.
Algunos de los cientos de empleados que debieron suspender sus labores estaban dedicados todavía a reparar el daño causado por el huracán anterior -Katrina-, que destruyó 46 plataformas en agosto.
El presidente de Estados Unidos, George W. Bush, quien visitó la devastada costa por quinta vez desde la tragedia, fue informado de que Rita estaba ganando fuerza y que se pronostica que llegará a la costa de Texas en los próximos días.
Bush aseguró que se estaban preparando a lo largo de la región para lo que estaba "rezando que no sea otra tormenta devastadora".
El mandatario señaló que las fuerzas militares se estaban retirando del área de Nueva Orleans -"fuera de peligro", en sus palabras- pero que estarán listas a ir detrás de la tormenta a donde las necesiten.
Según el corresponsal de la BBC en Nueva Orleans, Oliver Conway, como indicando que aprendió la lección tras el caos que siguió al paso del Katrina, el presidente dijo que había nombrado a un almirante para coordinar las operaciones de rescate en Texas.
Se anticipa que el huracán alcance la categoría 4 para cuando se acerque a la región.
Varios miles de evacuados por el huracán anterior que encontraron refugio en Texas están teniendo que ser desplazados nuevamente hacia Arkansas y Tennessee.
Entre tanto, 500 buses están disponibles para transportar gente de la ciudad de Nueva Orleans.
Apenas el principio
Por su parte, el director del Centro Nacional de Huracanes en EE.UU. dijo que probablemente continúe una intensificación del período de actividad de huracanes en el Océano Atlántico por otros diez a 20 años.
Max Mayfield dijo que creía que el aumento en la actividad se debía a un ciclo natural en el clima y no al calentamiento global.
El experto le explicó a un comité del Congreso que hubo un patrón similar entre 1940 y 1960.
Mayfield advirtió que las ciudades de Houston, Galveston, Nueva Orleans, Tampa y Nueva York eran especialmente vulnerables y que podrían sufrir graves daños si les azotaba un huracán fuerte.