La vida después de Katrina (1)
El huracán Katrina dejó cientos de miles de damnificados; personas que perdieron sus hogares, sus pertenencias, sus trabajos y en muchos casos a seres queridos.
BBC Mundo habló con dos personas que si bien no estuvieron en el ojo del huracán, sintieron en carne propia sus devastadores efectos.
Cada semana volveremos a contactarlos para conocer cómo siguen sobrellevando la situación.
El siguiente es el primer testimonio de
Mario Folgar
, originario de Guatemala, quien dese hace 11 años vive en La Place, en el estado de Louisiana.
24 horas antes de que llegara el huracán evacuamos nuestros hogares. Nos tomó 10 horas llegar a Houston, cuando normalmente toma 4 horas y media.
Rentamos un hotel porque no nos esperábamos lo que iba a pasar. Pero estando allá dos días, nos dimos cuenta de la situación y una iglesia nos ayudó. Nos dieron una casa, éramos tres familias, 18 personas en total, viviendo allí, en la casa de un pastor que la usaba sólo los fines de semana.
El viernes nos tuvimos que ir y rentamos un apartamento pero sólo encontramos uno con una recámara y allí nos metimos los 18.
|
|
Ahora vivimos mi esposa con mis dos hijos, mis padres, mi hermana con el esposo y sus dos niñas, todos en mi casa. Ellos perdieron todo
Mario Folgar
|
Después con mi hermano y mi cuñado fuimos a ver cómo estaban nuestras casas y vimos que no tenían demasiado daño, solamente el techo que se le fue. Entonces lo reparamos y decidimos traer a nuestras familias.
Mi papá y mi mamá se quedaron en su casa, en Keller, Louisiana, y fuimos a ver cómo estaban porque no sabíamos nada de ellos.
No habían querido irse por cuidar las poquitas cosas que tenían. Pero cuando regresamos los trajimos a vivir con nosotros.
Ahora vivimos mi esposa con mis dos hijos, mis padres, mi hermana con el esposo y sus dos niñas, todos en mi casa. Ellos perdieron todo.
Sin trabajo
Ninguno tenemos trabajo. Mi papá trabajaba en un restaurante que quedó destruido. Mi cuñado y yo trabajábamos en la construcción pero por ahora no tenemos nada. En el futuro sí vamos a tener bastante.
Yo estoy llamando a varios contratistas y me han dicho que en unos días va a empezar el trabajo de reparación de las casas que se inundaron -a las que se puede ingresar-.
También se escucha de números de teléfono adonde la gente puede llamar porque van a necesitar gente para limpieza, para limpiar todo lo que se ha inundado.
|
|
Nosotros fuimos bendecidos porque nada más se voló el techo (...) Pero mucha gente tiene que seguir en los refugios y no saben qué va a pasar con ellos
Mario Folgar
|
El gobierno nos dio tarjetas para comprar comida pero las pocas tiendas abiertas tienen comida pero escasa. Hay colas para entrar y dejan entrar de a grupos cada 20 o 30 minutos.
Tenemos comida enlatada, nos trajimos toda la comida que nos dieron en Houston, y así la vamos pasando.
Hemos llamado a FEMA y por el momento sólo están tomando inscripciones. A La Cruz Roja no hemos ido todavía.
Yo tengo seguro para la casa. Llamé pero me dijeron que por ahora están atendiendo lo más urgente. Dicen que van a venir a mi ciudad a evaluar los daños pero no dieron una fecha.
"No nos sentimos muy seguros"
Es un sentimiento muy difícil de explicar. Ver cómo la gente se ha quedado sin hogar, ver las calles inundadas. Yo sé lo que se siente evacuar a otra ciudad y no conocer a nadie. Sí nos esperábamos que algún día un huracán podía inundar la ciudad pero no algo de esta magnitud. Es bien triste.
Cuando estábamos en Houston y nos dimos cuenta de todo lo que estaba pasando, de la delincuencia que se desató, ya estábamos pensando en mudarnos de ciudad. Pero cuando uno tiene su casa, es muy difícil volver a empezar.
Aquí donde vivimos no nos sentimos muy seguros porque mucha gente se vino para acá a buscar apartamentos y casas porque ya restablecieron la luz. Mucha gente de Nueva Orleans y de Keller se mudaron para acá a empezar una nueva vida, a vivir con familiares. Los hoteles están llenos.
Gracias a Dios andan las patrullas y el ejército brindando ayuda y asistencia pero de todas formas no nos sentimos seguros.
Nosotros fuimos bendecidos porque nada más se voló el techo. Ya lo cubrimos nosotros y tenemos luz y agua que es lo más importante. Por eso le damos albergue a mis papás y hermanos. Pero mucha gente tiene que seguir en los refugios y no saben qué va a pasar con ellos.