Peligrosa tarea para socorristas
Javier Aparisi
Enviado Especial de la BBC a Nueva Orleans

Por la mañana, el sol brilla sobre las aguas negras que bañan las zonas inundadas de Nueva Orleans.

Sobre una rampa de acceso a la carretera se van enfilando los ocho barcos del grupo de limpieza de derrames petroleros del estado de Texas.

Minutos más tarde llegan barcos de hélice convencional y lanchas de aire que se deslizan como si fueran aviones sobre el agua.

Estos voluntarios provienen de Kentucky, Tennesee y otros estados y su objetivo es salir a buscar gente atrapada por la crecida del agua tras la rotura de los diques de la ciudad.

"Hemos tenido varias personas que necesitaron de atención médica. Hay posibilidad de cólera, disentería, deshidratación. Los tratamos y los enviamos a los hospitales locales", señaló el sargento Walker de la policía estatal del estado de Washington.

No pienso tocar nada que se vea extraño
Sargento Walker, policía de Washington
Walker está coordinando el trabajo entre los voluntarios de otros estados. Muchos se han quejado que están trabajando a oscuras, sin ningún tipo de enlace con las autoridades federales. Los peligros del trabajo de los socorristas abundan.

"No pienso tocar nada que se vea extraño. Ya se hizo un pedido para 5.000 trajes Tybex (trajes a prueba de contaminación). Cuando baje el agua van a tener que entrar a la zona que estuvo inundada con esos trajes", afirma Walker.

"Esto nos va a retrasar. Pero es necesario para que podamos protegernos. Nos enfrentamos a un problema con contaminación biológica", agregó.

No se quieren ir

A media tarde ingresa uno de los barcos. A bordo se encuentra una señora de 80 años de edad, que rápidamente ingresa a una ambulancia y es llevada a un hospital.

Todavía hay gente que sigue en sus casas, pero muchos no quieren irse
Scott Gode, socorrista de Texas

Esta señora estuvo sola en su casa inundada por más de una semana. "Todavía hay gente que sigue en sus casas, pero muchos no quieren irse. Tratamos de convencerlos, pero no fue posible. Les dejamos comida y agua y nos fuimos", señaló a la BBC Scott Gode, miembro de un equipo de rescatadores de Texas.

Los residentes de Nueva Orleans tienen motivos para quedarse, pese a la falta de luz, agua y alimentos.

"Tienen miedo que la gente mala se meta en las casas y les quiten todo lo que tienen. Si no se quieren ir, no los podemos poner en el barco", dice otro miembro del equipo, Jimmy Martínez.

El trabajo de los rescatadores es imprevisible. Al final de la tarde, luego de haber atracado sus barcos, les llegó un nuevo pedido de auxilio por radio.

"Vamos a ir ahorita a agarrar gente que se quedó en una escuela", explicó Martínez mientras se comunicaba por radio con sus colegas que seguían en las lanchas.

Aproximadamente 20 personas se encontraban en esa escuela.

El alcalde de Nueva Orleans, Ray Naguin, emitió el martes una orden de evacuación obligatoria. Sin embargo todavía queda por verse si será acatada por estas personas que se han resistido a abandonar sus casas desde hace más de una semana.