¿Qué sigue para los damnificados?
En Nueva Orleans, una ciudad de medio millón de habitantes, ahora quedan menos de diez mil personas.
Según el diario británico The Independent, Nueva Orleans será un "pueblo fantasma" durante al menos durante nueve meses, tiempo en el que se realizarán labores de limpieza y reconstrucción.
Y muchas personas estarán sin techo por lo menos dos años.
En estos momentos, los esfuerzos están dedicados al rescate y de asistencia inmediata de los centenares de miles de damnificados.
Según Amanda Sánz, portavoz de Médicos sin Fronteras, en estos casos, su organización trabaja en cuatro áreas inicialmente.
"Mejora de las condiciones de agua y saneamiento, atención médica, proporcionar refugio y luego todo el trabajo en salud mental debido a los trastornos que se producen cuando se vive una experiencia traumática como una catástrofe de estas características".
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(Las víctimas) reviven el desastre de manera repetitiva. Eso lo encontramos en el tsunami
Amanda Sánz, Médicos sin Fronteras
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"Las manifestaciones que se producen en el individuo suelen ser ansiedad, estrés. Se revive el desastre de manera repetitiva. Eso lo encontramos en el tsunami. En algunos casos insomnio. En el caso de los niños se hacen pipí por las noches... Todo producto de lo que se llama el estrés postraumático", agrega.
Médicos sin Fronteras sólo interviene en países de escasos recursos, por lo que no está colaborando en Estados Unidos.
La organización que sí participando es la Cruz Roja Internacional, que ha instalado 300 albergues en nueve estados, ha ayudado a evacuar 107.400 personas y activó un servicio de búsqueda para la reunión de familias.
Es la primera fase. Luego sigue el enorme reto de dar albergue estable a las decenas de miles de desplazados.
Lo que sigue
En Armenia, Colombia, saben bastante sobre este tipo de retos.
El 25 de enero de 1999, un terremoto de 7,3 grados en la escala Richter provocó 1.185 muertes, 8.523 heridos y más de 550 mil damnificados en Armenia y sus alrededores.
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Es fundamental es evitar la disgregación de la población y la ruptura de los lazos tradicionalmente existentes
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El proceso de reconstrucción que se realizó en la región (el Fondo de Reconstrucción del Eje Cafetero, o Forec) fue elogiado por el Banco Mundial por su "transparencia, eficiencia y participación social".
Luego de varios años de trabajo, el Forec se encuentra en etapa de disolución. Sin embargo, aún conservan algunas oficinas en Armenia.
Desde allí, el politólogo Rodrigo Jaramillo, asesor del fondo, dijo que hay similitudes entre desastres como el de Armenia y Nueva Orleans y que las respuestas pueden ser parecidas.
"La primera fase es de atención inmediato de la emergencia: rescate de las víctimas, recuperación de cadáveres. Luego viene atender el tema de salud pública de una manera muy rápida, para evitar epidemias. Otro tema fundamental es evitar la disgregación de la población y la ruptura de los lazos tradicionalmente existentes".
"Primero, nosotros buscamos alojamientos temporales que no fueran de gran magnitud, por las dificultades de manejo. Luego tratamos de ubicar a los damnificados por barrios, para que no se perdieran los lazos existentes entre ellos".
"Uno de los elementos de mayor impacto y gravedad es que, al perderse los nexos entre las familias que históricamente han habitado un territorio, la misma familia empieza a perder puntos de contacto".
El futuro
Es muy importante tratar de mantener o restablecer lo que se conoce como "tejido social" porque, como lo explica Jaramillo, la persona que es víctima de una catástrofe así "queda como loquita".
"Después de sufrir un embate de estos no sabe qué pasó ni cuál es su futuro. Está a la deriva y por lo tanto hay que iniciar procesos de ajuste en esos lazos afectivos perdidos, que no sólo son la familia, sino su territorio, su empleo, sus grupos de amigos".
"El tratamiento psicológico tiene que empezarse muy rápido, porque la psique humana va sufriendo modificaciones en la conducta a medida que pasa el tiempo y ve que el futuro es incierto. El trabajo de recuperación de la confianza es fundamental".
"Otro elemento de importancia es el perfil cultural de la población. No es posible tomar medidas homogéneas para todos los damnificados. Hay que mirar las particularidades en sus costumbres, tradiciones, desde el punto de vista étnico y religioso, porque se podrían generar conflictos", indica el politólogo.
La seguridad
Jaramillo también señala que la comunidad debe ser activa en el proceso de recuperación. "No se les debe entregar todo en bandeja".
"Sin duda la vida en alojamientos temporales es tenaz. Son momentos muy duros. Hay que lograr la desaparición de los alojamientos temporales lo más rápido posible, porque altera factores de unidad familiar, de intimidad, de solidaridad. La gente se va cansando de tener al vecino separado por una tabla".
"El tema de la seguridad es vital: a medida que se va presentando un cansancio en las personas que habitan en un albergue, en esa misma medida empiezan a aumentar los conflictos de índole social hasta llegar al incremento de niveles delincuenciales".
En Armenia, los 115 alojamientos temporales fueron desmontados en el
2001, luego de albergar durante dos años a 15.000 familias integradas por unas 75 mil personas.
Es un complejo proceso que apenas está empezando en el Sur de Estados Unidos.