El general John Abizaid, responsable de las operaciones militares en Irak y Afganistán; el teniente general Ricardo Sánchez, comandante de las fuerzas terrestres; y el general Geoffrey Miller, vicecomandante de las operaciones de detención, fueron los tres altos oficiales que testificaron ante el comité de servicios armados del Senado.
John Abizaid prometió que seguirán "el rastro de evidencias hasta donde llegue".
"Corregiremos estos problemas sistemáticos, detendremos a los responsables y -según el código de justicia militar- tomaremos las acciones apropiadas", aseguró.
Por su parte, Ricardo Sánchez dijo que los oficiales bajo su mando estaban atónitos y avergonzados por los abusos a los prisioneros en Abu Ghraib.
También declaró que el año pasado había emitido varias instrucciones donde ordenaba que a los prisioneros se les tratase de acuerdo con las convenciones de Ginebra y exigía que "todos los interrogatorios se realicen de forma legal y humana".
Escrutinio público
El presidente del comité del Senado, el republicano John Warner, dijo durante la audiencia que era hora de que los líderes militares estadounidenses enfrentaran la opinión pública.
Mientras que el senador demócrata, Carl Levin, dijo que quería saber más sobre las advertencias que la Cruz Roja Internacional había hecho sobre la situación de los prisioneros iraquíes en la cárcel Abu Ghraib.
Abizaid dijo que tuvo conocimiento del reporte y lo envió a un oficial de menor rango para que hiciera comentarios, pero nunca recibió una respuesta escrita.
Reconoció que esto sugería que había un problema en la forma en que el ejército manejó las quejas de la Cruz Roja.
La audiencia de los altos mandos de las fuerzas estadounidenses en Irak se produce en momentos en que el Pentágono disputa un reciente reporte según el cual, las vejaciones se produjeron tras un plan secreto aprobado por el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, de endurecer métodos de interrogatorio.